
En el organismo humano se dan dos clases de calcio: calcio amorfo (coloidal) y calcio iónico (metálico).
El calcio coloidal es útil en la formación de los huesos, la sangre, la bilis, etc.
El calcio iónico entra en la formación de las sales, y en concreto de los carbonatos, fosfatos, oxalatos y uratos de calcio, que en su constitución cristalina son muy nocivos. Es este el tipo de calcio el que elimina el Agua Dialítica.
El Agua Dialítica evita el peligro de la descalcificación, ya que el agua así preparada no ataca al calcio coloidal, sino que tiende a disgregar físicamente las estructuras propias de los elementos cristalinos de los cálculos.
Por lo tanto, el Agua Dialítica no descalcifica, pues no actúa contra el calcio de tipo coloidal (amorfo); si no contra las formaciones de sales de calcio metal (iónico).