
A lo largo de la historia, y en las distintas culturas de la humanidad, el agua ha tenido significados místicos.
Ha sido el tema central de muchos ensayos filosóficos (como los de Thales y Herakleitos).
Es parte fundamental para distintas religiones (Tao, Cristianismo).
Antiguamente era considerada como uno de los cuatro elementos, pero químicos del siglo XVIII demostraron que el agua es un compuesto de Hidrógeno y Oxígeno.
A pesar de que el agua ha sido y sigue siendo tema principal de diversas investigaciones científicas, su verdadera esencia no ha sido descubierta todavía.
Son distintas disciplinas las que defienden la importancia del agua:
2H2O u O2 + 4H+ + 4 e-
la cual procede de la radiación de la energía del Sol. Sin este proceso, la vida sería imposible.
Si este químico se tropezara con esta sustancia por primera vez, se referiría a ella como Oxido dihidrogenado, término que carece de las agradables connotaciones que nos da la palabra agua, líquido claro y puro que apaga la sed, nos refresca, nos limpia, mantiene el verdor de los bosques y los dorados trigales.
El constante interés por el agua ha dado como resultado la aparición de todo un grupo de "ciencias del agua", como por ejemplo:
· Meteorología
· Hidrología (Aguas superficiales y subterráneas)
· Limnología (Biología del agua dulce)
· Oceanografía
· Biología Marina.
El agua es inodora, insípida, incolora en pequeñas cantidades y
verdosa en
grandes masas.
Es mala conductora del calor y la electricidad.
Refracta la luz.
Disuelve muchas sustancias.
Está compuesta de HIDRÓGENO (11,19 partes en peso y 2 en volumen) y de OXÍGENO (88,81 partes en peso y 1 en volumen).
Cuando se descompone por medio de una corriente eléctrica (electrolisis del agua) la mezcla de H y O es detonante.
Se obtiene por destilación.